La lactancia es tarea de los papás: cambios en el cuidado en casa
La participación de los padres en el cuidado y la lactancia se ve favorecida por arreglos laborales flexibles, según OMS y UNICEF, y se asocia a mayor duración de la lactancia.
Redacción T21 / 26.10.2026 / 8:01 am

Son las tres de la mañana y el bebé llora. En muchas casas la escena tiene una sola protagonista: la mamá que se levanta, alimenta, calma y vuelve a empezar unas horas después. Amamantar es algo que solo ella puede hacer, pero alrededor de la lactancia hay un universo de tareas que no dependen de su cuerpo. Lavar y desinfectar biberones, preparar el extractor, conservar la leche, dar una toma nocturna con leche extraída o, simplemente, sostener al bebé para que ella duerma. Esa parte puede, y debería, ser compartida.
Las cifras muestran que hoy no lo es. Según la CEPAL, en la región las mujeres dedican casi el triple de tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Entre quienes tienen empleo, ellas suman entre 6 y casi 30 horas más por semana a esas tareas.
Parte de esa diferencia empieza el mismo día del nacimiento. De acuerdo con el boletín Tiempos para cuidar en América Latina y el Caribe (CEPAL y OIT, 2025), 11 países de América Latina tienen licencias de paternidad remuneradas de menos de 10 días y solo 6 otorgan entre 10 y 15 días. En el Caribe la brecha es aún mayor: de 14 países, solo Surinam ofrece una licencia de paternidad remunerada, de ocho días.
Las licencias parentales, que permiten que cualquiera de los dos progenitores cuide al bebé después de la licencia de maternidad o paternidad, son todavía más escasas. En la región, solo Chile, Colombia, Cuba y Uruguay reconocen este derecho de forma remunerada. En la práctica, la mayoría de los papás vuelve al trabajo cuando el bebé apenas tiene unos días de nacido, y el cuidado de las semanas siguientes queda, casi por defecto, en manos de la madre.
Para la CEPAL y la OIT, esta situación refleja la división sexual del trabajo: la idea, todavía arraigada, de que cuidar es responsabilidad de las mujeres. Por eso ambos organismos recomiendan ampliar la licencia de paternidad remunerada, que sea intransferible y financiada por la seguridad social, y avanzar hacia licencias parentales que permitan a todos los progenitores ejercer su derecho a cuidar sin temor a perder el empleo o los ingresos.
El impacto va más allá de la equidad en casa. La OMS y UNICEF han señalado que los arreglos laborales flexibles son importantes no solo para que las madres puedan amamantar, sino también para que sus parejas puedan involucrarse en el cuidado del bebé y apoyar la lactancia. Un estudio de la Universidad de Chile y el INTA encontró que la participación del padre en tareas como cocinar, el aseo del hogar y el cuidado del niño se asoció con una mayor duración de la lactancia materna.
En el día a día, eso se traduce en tareas concretas. Una de las más repetitivas es lavar, desinfectar y secar los biberones y las piezas del extractor después de cada uso. Es una labor que se hace varias veces al día, de madrugada o entre extracciones, y que muchas familias siguen haciendo a mano. Momcozy, marca especializada en maternidad y lactancia, busca que esa parte de la rutina no recaiga siempre en la misma persona. Con el KleanPal Pro, un equipo que lava, esteriliza con vapor, seca y almacena biberones y piezas de extractor en un solo ciclo automático, la marca propone que la limpieza deje de ser un obstáculo para que el cuidado se reparta.
“La lactancia es mucho más que el momento de amamantar: es una logística que no se detiene. Queremos que los papás se sientan parte de ella desde el primer día, con tareas concretas que les pertenecen. Si él se encarga de que todo esté limpio y listo, o de la toma de la madrugada, ella gana descanso y los dos ganan tiempo con su bebé”, dice Angélica Nieves, vocera de Momcozy para Latinoamérica.
Además de la limpieza, hay otras tareas que un papá puede apoyar: armar el extractor antes de cada sesión, etiquetar y guardar la leche, y llevar la cuenta de lo que hay en el refrigerador o el congelador. Cuando hay leche extraída disponible, también puede hacerse cargo de una de las tomas nocturnas para que la mamá duerma un bloque de horas seguidas. Para esas tomas, Momcozy cuenta con un calentador portátil que funciona con batería y lleva la leche refrigerada a temperatura corporal en unos minutos, sin necesidad de ir a la cocina.
Hoy la tecnología permite que tanto la mamá como el papá, y otros miembros de la familia, participen de forma más sencilla en esa logística diaria. Que alguien más pueda encargarse de dejar todo limpio y listo, o de calentar la leche a media noche, libera tiempo y descanso. Y ese tiempo compartido es, muchas veces, lo que permite que la lactancia se sostenga con más tranquilidad.
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