La Ley N.° 30424 cumple diez años y regula responsabilidad
La norma cumplió una década y EY identifica cinco factores para reforzar la efectividad de los modelos de prevención, destacando liderazgo y uso de tecnología.
Redacción T21 / 27.10.2026 / 11:21 am

A diez años de la promulgación de la Ley N.° 30424, que regula la responsabilidad administrativa de las personas jurídicas en el proceso penal, las empresas peruanas han avanzado en la implementación de mecanismos para prevenir delitos como corrupción y lavado de activos. Sin embargo, el grado de implementación todavía varía significativamente entre sectores y tipos de empresa.
“La adopción de modelos de prevención se ha extendido, especialmente en sectores como el financiero, minero y energético. No obstante, su implementación sigue siendo desigual, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan limitaciones de recursos, conocimiento técnico o percepción de riesgo. El desafío es garantizar que estos mecanismos sean realmente efectivos”, señala Dany Baca, Associate Partner de Servicios Forenses y Riesgos de Integridad de EY Perú.
En esa línea, las organizaciones enfrentan el reto de complementar la implementación de políticas, capacitaciones y certificaciones con acciones que contribuyan a fortalecer una cultura de integridad. Por ello, las empresas deben evaluar si sus programas influyen efectivamente en las decisiones de sus colaboradores y en la prevención de conductas indebidas.
A continuación, EY Perú identifica cinco factores clave para fortalecer la efectividad de los modelos de prevención en las organizaciones:
- Impulsar el liderazgo desde la alta dirección: garantizar que el directorio y los líderes de negocio participen activamente en la supervisión del modelo de prevención y promuevan una cultura de integridad mediante sus decisiones, mensajes y ejemplo.
- Fortalecer la cultura de integridad: desarrollar iniciativas que influyan en la toma de decisiones de los colaboradores frente a dilemas éticos, presiones comerciales o conflictos de interés, más allá del cumplimiento formal de las normas.
- Gestionar los riesgos con un enfoque preventivo: identificar, evaluar y monitorear periódicamente los riesgos de fraude, corrupción e incumplimiento, asegurando que los controles respondan efectivamente a los riesgos más relevantes de la organización.
- Medir los resultados del modelo: evaluar periódicamente si las políticas, controles y actividades de cumplimiento generan cambios en los comportamientos, reducen riesgos y contribuyen al logro de resultados concretos.
- Aprovechar la tecnología y la analítica de datos: incorporar herramientas de monitoreo continuo, analítica avanzada e inteligencia artificial para detectar señales tempranas de riesgo, anticipar incumplimientos y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia.
“El siguiente paso para las organizaciones será integrar la tecnología con una supervisión humana efectiva. Las empresas deben partir de la idea de que la tecnología puede facilitar la detección temprana de señales de alerta y patrones inusuales, pero el verdadero reto seguirá siendo la gobernanza. Las organizaciones deberán combinar inteligencia artificial, analítica de datos y supervisión humana con un liderazgo ético capaz de lograr que la integridad forme parte de sus decisiones diarias y no se limite al cumplimiento de requisitos formales”, puntualiza Baca.
A diez años de la Ley N.° 30424, el debate sobre cumplimiento corporativo ya no se centra únicamente en la implementación de programas, sino también en su capacidad para fortalecer una cultura de integridad. Conoce más, aquí: Diez años después: el verdadero reto del compliance en el Perú | EY - Perú.
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