Mantener un auto hoy cuesta 32% más que en 2020, revela Arval
El análisis señala que el aumento acumulado del 32% se debe a energía, reparaciones y financiación, afectando costos para flotas y conductores.
Redacción T21 / 02.11.2026 / 4:46 pm

Tener un vehículo corporativo hoy cuesta, en promedio, casi un tercio más que hace seis años. Esa es la conclusión central del análisis de Costo Total de Propiedad (TCO)*1 desarrollado por el Arval Mobility Observatory, el centro de investigación de Arval, compañía especializada en renting y gestión de flotas vehiculares, que en nuestro país tiene presencia desde hace más de 20 años. La compañía, que es parte del BNP Paribas, llegó a esta cifra tras un análisis de cómo la realidad geopolítica y su impacto en la macroeconomía afectan al coste total de propiedad (TCO) de los vehículos en toda Europa, entre otras cosas. Además, encontró que el incremento del 32% acumulado entre 2020 y 2026 no responde a una sola causa, sino a la suma de tres factores que se movieron en simultáneo durante este periodo: el precio de la energía, los costos de mantenimiento, reparaciones, neumáticos y seguros y, finalmente, los costos de financiación. Todo ello, enmarcado en el contexto de una inflación anual de 5%.
Si bien este dato tiene un impacto directo y de alta importancia para cualquier empresa que opere vehículos, ya sea con una flota de diez unidades o de quinientas, también da luces del camino que atraviesa cualquier ciudadano que es propietario directo de un auto en circulación, al tener factores de costo ocultos que tiene una lógica común.
“Recordemos que el TCO no es solo lo que se paga al comprar o financiar un auto. Es todo lo que cuesta y se considera para tenerlo rodando en la calle. Como, por ejemplo, el pago por combustible, servicios y mantenimientos, la asistencia técnica, el costo del dinero invertido en ese activo y más. Cuando ese monto aumenta un tercio de su valor en seis años, la forma en que se toman decisiones para asegurar su operatividad requiere reevaluarse para lograr que esta inversión siga siendo eficiente”, expresó Hector Flores, Gerente Comercial y de Marketing de Arval Perú.
¿Conviene más un auto a gasolina, diésel o eléctrico?
La respuesta depende de para qué se usa el vehículo y el informe del Arval Mobiliy Observatory lo deja claro: cada tipo de vehículo presenta perfiles de coste y riesgo diferentes. Los vehículos a gasolina y diésel son más vulnerables a las fluctuaciones del precio del combustible pues cuando el petróleo sube, su costo total operativo sube con él de forma directa.
Para los vehículos eléctricos, en cambio, hacen un zoom sobre los costos operativos y de financiación y, en particular, a dónde y cómo se cargan. Una empresa que instala puntos de carga propios tiene una ecuación muy distinta a una que emplearía cargadores públicos.
Para hacer más sencilla esta lectura, Arval presentó números concretos. “Por ejemplo, una empresa que en Europa opera 500 vehículos de pasajeros y adopta una estrategia de electrificación acelerada podría obtener una ventaja financiera estimada de entre 157,000 y 217,000 euros frente a mantener una flota convencional”, se lee en el informe como una alerta para distintos escenarios macroeconómicos proyectados hacia 2027.
“Es valiosa la perspectiva de mercado desarrollado en el uso de vehículos híbridos y eléctricos. El mercado de vehículos de energías alternativas está aún en crecimiento en nuestro país aunque mostrando pequeños sólidos avances. De acuerdo con el último reporte de la Asociación Automotriz el Perú, al cierre de setiembre se ve una mayor demanda de estos modelos, sobrepasando los 30 mil vehículos vendidos en lo que va del año*2”, comenta Flores.
Claves para gestionar este impacto hacia el 2027
El análisis identifica cinco palancas para gestionar mejor el TCO de cara al próximo año. La primera es gestionar los costos de energía y definir una estrategia de carga, especialmente para quienes ya tienen o están evaluando vehículos eléctricos. La segunda es revisar el mix de tecnologías en la flota, pues no todas las unidades necesitan el mismo tipo de propulsión. La tercera es seleccionar los vehículos según las necesidades reales de cada colaborador y operación, evitando pagar por capacidad que no se usa. La cuarta es actualizar periódicamente las pólizas de seguro, que representan una parte creciente del TCO y pueden optimizarse con revisiones regulares. Finalmente, hay que definir el ciclo de reemplazo más adecuado. “Cambiar un vehículo antes o después de lo óptimo tiene un costo que pocas empresas calculan con precisión”, enfatiza el ejecutivo de Arval.
Pero hay una posibilidad más sobre la mesa. Frente a un entorno donde el costo total de operar un vehículo sube y varía por factores que ninguna empresa controla, el renting se convierte también en una alternativa que transforma esa variabilidad en certeza. “Gestionar vehículos con leasing operativo significa mantener una cuota mensual fija que considera casi todos los gastos del activo desde el primer día. Mantenimiento, reparaciones, neumáticos, revisión técnica, seguro y asistencia forman parte del contrato, sin facturas adicionales, imprevistos y la carga administrativa de contar con múltiples proveedores”, enfatiza Flores.
A esto se suma que el contrato considera una previsión del gasto total, además de que al finalizar el acuerdo no existirá vehículo depreciado que vender ni impuestos por beneficio fiscal que pagar.
En un periodo donde el TCO creció 32.5% y la proyección local para 2027 depende de escenarios macroeconómicos inciertos, esa previsibilidad es un beneficio mayor y una ventaja competitiva para quienes toman decisiones de presupuesto con horizonte de dos o tres años.
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