Revisión de techos de calamina ante Niño Costero
El incremento de lluvias intensas y vientos durante Niño Costero subraya la necesidad de inspeccionar y reforzar techos ligeros para evitar filtraciones y daños estructurales.
Redacción T21 / 16.09.2026 / 4:02 pm

Más del 12% de las viviendas urbanas del Perú están expuestas a inundaciones, según la más reciente Encuesta Nacional de Programas Presupuestales publicada en 2025 por el INEI. Esta cifra cobra mayor una relevancia especial si se tiene en cuenta que muchas de estas viviendas constan de coberturas ligeras, como la calamina, lo cual, ante la posibilidad de un Niño Costero de gran intensidad puede resultar en afectaciones para sus habitantes. Frente a este escenario, revisar y reforzar estos techos resulta clave ante posibles lluvias intensas y fuertes vientos.
“Si un hogar cuenta con calamina no basta con revisar el material; también es importante verificar su espesor, los puntos de fijación y el espaciamiento entre las sujeciones. Una supervisión preventiva puede ayudar a identificar vulnerabilidades antes de que se produzcan filtraciones o desprendimientos”, explica el Dr. Ronald Gutiérrez, docente de Ingeniería Civil de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC).
Ante este panorama, el especialista comparte cuatro aspectos que las familias pueden considerar para revisar o reforzar sus techos de calamina y coberturas similares:
1. El espesor como factor clave: El espesor del material es uno de los principales aspectos que se deben considerar. Las calaminas muy delgadas, si bien pueden ser más económica y manipulables, pueden también representar un mayor riesgo en zonas expuestas a fuertes vientos, especialmente cuando no cuentan con una instalación adecuada. Por ello, antes de elegir una cobertura es importante considerar las condiciones climáticas del lugar donde se encuentra la vivienda.
2. Revisar las fijaciones y su espaciamiento: Tan importante como la calamina es la forma en que está sujetada a la estructura. Se deben revisar los elementos utilizados para fijarla y la distancia entre cada punto de sujeción. Esta evaluación debe ser realizada por una persona capacitada, que pueda determinar si la instalación es adecuada para las características de la cobertura y las condiciones de la zona.
3. No asumir que el viento siempre llegará desde la misma dirección: Durante eventos como el Fenómeno El Niño, el viento puede cambiar de dirección respecto de sus condiciones habituales. Por ello, al instalar, reparar o reforzar una cobertura ligera, no conviene tomar como referencia únicamente la dirección predominante del viento en condiciones normales. La evaluación debe considerar que el techo podría recibir el viento desde distintos sentidos y verificar si su estructura está preparada para responder ante ese cambio.
4. Revisar la cobertura antes de las lluvias: Una inspección preventiva permite revisar el estado de las calaminas, verificar sus puntos de fijación e identificar posibles daños. Si se detectan piezas deterioradas o problemas en las sujeciones, se recomienda recurrir a personal capacitado para evaluar las medidas necesarias.
“Un techo de calamina no debe evaluarse solo cuando presenta una falla visible. Su desempeño frente a lluvias y vientos depende también del mantenimiento y de que sus componentes se conserven en buenas condiciones. Incorporar estas revisiones como parte del cuidado habitual de la vivienda puede ayudar a reducir riesgos ante eventos climáticos más exigentes”, concluye el especialista, quien destaca la importancia de adoptar medidas preventivas ante posibles escenarios de lluvias intensas y fuertes vientos.
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