Riesgo tecnológico atinge a 60% de industrias por El Niño
El costo invisible de El Niño: 60% de industrias enfrentan riesgo de fallas tecnológicas que pueden interrumpir operaciones críticas.
Redacción T21 / 09.10.2026 / 11:49 am

Una plataforma de pagos que se cae en plena campaña de Cyber Days, un sistema de inventario que deja de responder durante el cierre de mes, o una aplicación de logística que no puede rastrear envíos mientras las carreteras están bloqueadas. Estos escenarios, que combinan fallas tecnológicas con disrupciones físicas, son cada vez más frecuentes durante fenómenos climáticos extremos como El Niño y pueden paralizar operaciones críticas en banca, retail, manufactura y logística.
“Estos fenómenos deben abordarse como un riesgo de continuidad del negocio, no únicamente como una contingencia física o tecnológica. El desafío es que una emergencia climática puede generar varias disrupciones simultáneamente. La resiliencia tecnológica parte precisamente de esa pregunta: cómo diseñamos una operación capaz de continuar funcionando —o recuperarse rápidamente— cuando una parte del ecosistema deja de estar disponible”, sostiene Diego Ossa, CEO de SOLA (Sur de Latam) de Stefanini Group.
Un estudio reciente del Instituto de Estudios Económicos y Sociales (IEES) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), revela que el 60% de las empresas industriales en Perú considera que sus operaciones podrían verse afectadas por El Niño ante una eventual interrupción de carreteras, puentes u otras vías de transporte. El 28% de los encuestados señaló que sus empresas podrían enfrentar una interrupción parcial o total de sus operaciones, mientras que el 55% identificó posibles problemas en el abastecimiento de insumos y materias primas.
Los efectos de una emergencia climática suelen asociarse con daños en carreteras, instalaciones, transporte y redes eléctricas. Sin embargo, para las compañías que dependen de sistemas digitales, las consecuencias también alcanzan a los servicios tecnológicos que sostienen su operación diaria.
Costos invisibles: el impacto sector por sector
El impacto depende del proceso afectado y del tiempo que dure la interrupción. Por esa razón, las empresas deben definir cuánto tiempo pueden mantener detenida una operación crítica y qué efectos tendría una caída de cuatro, ocho o 24 horas.
“No existe una cifra única que pueda aplicarse a todas las organizaciones. El impacto depende del sector, del proceso afectado, del tiempo de interrupción y, sobre todo, de qué tan crítico sea ese proceso para el negocio. En banca puede significar transacciones que no se procesan; en retail, ventas que no ocurren; en manufactura, una línea de producción detenida. Desde nuestra visión, se busca que Infraestructura y Operaciones deje de funcionar únicamente como un centro de costos y tenga mayor conexión con las prioridades estratégicas de la organización”, señaló.
Los puntos únicos de falla elevan el riesgo ante una emergencia
El principal riesgo aparece cuando una función crítica depende de un único elemento: un centro de datos, un proveedor de telecomunicaciones, una sede física, una aplicación o una fuente de energía. Si ese recurso queda fuera de servicio y no existe una alternativa, la organización puede perder la capacidad de atender clientes, procesar pagos, acceder a información o coordinar sus actividades.
La situación se agrava cuando la contingencia afecta también a proveedores externos. "Estos fenómenos deben abordarse como un riesgo de continuidad del negocio, no únicamente como una contingencia física o tecnológica", explicó Ossa.
"Una empresa puede estar preparada para un corte eléctrico, pero ¿qué sucede si al mismo tiempo pierde conectividad, una sede queda inaccesible y uno de sus proveedores críticos también se ve afectado?", agregó.
La nube no garantiza continuidad si la arquitectura carece de redundancias
La discusión tecnológica suele plantearse como una elección entre infraestructura propia (on-premise) y servicios en la nube. Sin embargo, la continuidad depende del diseño general de los sistemas y de la capacidad para distribuir datos, cargas de trabajo y aplicaciones entre distintos entornos.
"La nube puede ser una herramienta importante para aumentar la resiliencia, pero migrar a cloud por sí solo no garantiza la continuidad. Lo determinante es cómo está diseñada y gestionada la arquitectura completa", afirmó el especialista.
La infraestructura híbrida combina capacidades instaladas en las empresas, servicios en la nube y recursos ubicados cerca de los puntos de operación (edge). El objetivo es reducir la dependencia de un único entorno tecnológico y mantener funciones prioritarias ante una interrupción.
Cómo evitar que una emergencia paralice la operación de su empresa
El ejecutivo identifica cuatro áreas clave para fortalecer la continuidad del negocio:
- Prevención: identificar los procesos críticos y las dependencias que pueden convertirse en puntos únicos de falla.
- Recuperación: implementar redundancias en energía, conectividad, infraestructura y datos, de acuerdo con la criticidad de cada operación.
- Automatización: reducir el tiempo necesario para restablecer servicios mediante respuestas automatizadas.
- Gobernanza: definir responsables, prioridades y protocolos de actuación.
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