Bancolombia usa PETG reciclado en tarjetas sin PVC
La transformación del portafolio de tarjetas de Bancolombia combina materiales reciclados y medición de emisiones para avanzar hacia objetivos ambientales.
Redacción T21 / 22.09.2026 / 3:22 pm

Una tarjeta bancaria es un producto cotidiano, pero detrás de ella hay materiales, procesos de fabricación, emisiones y, finalmente, el reto de qué hacer con ella cuando deja de utilizarse. Este desafío está llevando a las instituciones financieras de la región a mirar con mayor detalle el impacto ambiental asociado al ciclo de vida de sus tarjetas.
En este contexto, Bancolombia avanza en la transformación de su portafolio de tarjetas, pasando del PVC reciclado (rPVC) hacia alternativas libres de PVC. Entre ellas se encuentran tarjetas elaboradas con PETG 100 % reciclado, proveniente de residuos industriales, un material que permite reducir el uso de PVC sin sacrificar los requerimientos de seguridad, resistencia, personalización y funcionamiento propios de una tarjeta bancaria.
Pero cambiar el material es solo una parte de la historia. Para entender realmente el impacto ambiental de una tarjeta también es necesario conocer qué ocurre durante su fabricación. Por eso, Thales acompaña al banco en la medición y el reporte de la huella de carbono asociada a la producción de sus tarjetas, un aspecto que cobra especial relevancia a medida que las entidades financieras avanzan en sus objetivos de sostenibilidad y en la medición de sus emisiones.
Esta información permite ir más allá de una decisión basada únicamente en el tipo de material. Al conocer las emisiones asociadas a la fabricación, el banco puede tener una visión más completa del ciclo de vida de sus tarjetas y contar con información para orientar decisiones y avanzar hacia objetivos ambientales concretos.
El desafío posterior, cuando la tarjeta deja de utilizarse, es decidir qué ocurre con ella al final de su vida útil y la respuesta no es sencilla. Una tarjeta combina distintas capas y componentes —como el chip, la antena y, en algunos casos, la banda magnética— que dificultan su procesamiento mediante sistemas convencionales de reciclaje. Por esta razón, otro componente del trabajo entre ambas compañías es el análisis periódico de las externalidades ambientales asociadas al final de vida y al postconsumo, con el propósito de evaluar alternativas para su gestión y ampliar la mirada sobre el impacto total del producto.
Este trabajo llevó a que Thales fuera reconocido por Bancolombia como Proveedor Sostenible del Año, durante el encuentro anual de proveedores de la entidad. La compañía había sido nominada por segundo año consecutivo en la categoría de Sostenibilidad. El reconocimiento refleja una relación que busca convertir los compromisos ambientales en acciones que puedan incorporarse a diferentes momentos del ciclo de vida de un producto utilizado a gran escala por el sector financiero.
La experiencia muestra cómo la sostenibilidad en medios de pago puede abordarse desde una perspectiva integral: desde la elección de materiales con menor impacto ambiental y la medición de las emisiones asociadas a su producción, hasta la gestión de las tarjetas una vez terminan su vida útil. Para el sector financiero latinoamericano, este enfoque abre una conversación sobre cómo incorporar criterios ambientales concretos en productos de uso cotidiano y de amplia escala.
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