Los descuidos digitales exponen datos personales cotidianos
La guía destaca prácticas para reducir riesgos digitales, desde evitar contraseñas repetidas hasta actualizar sistemas y hacer copias de seguridad para cuidar la información personal.
Redacción T21 / 26.10.2026 / 5:02 pm

Contraseñas repetidas, links que llegan por WhatsApp, códigos que compartimos sin pensar o aplicaciones que nunca actualizamos. En la vida cotidiana, las amenazas digitales no requieren conocimientos técnicos: aprovechan pequeños descuidos.
Cada vez más actividades de la vida cotidiana pasan por una pantalla: pagar servicios, hacer una transferencia, comprar, reservar un viaje, trabajar o simplemente conversar con familiares y amigos. Esa comodidad también genera nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes, que encuentran en los hábitos cotidianos una puerta de entrada para acceder a información personal, cuentas y dinero.
Adoptar medidas de prevención y revisar algunos hábitos cotidianos puede ayudar a reducir los riesgos más frecuentes de fraudes y ataques digitales. “Al igual que cuando caminas por una calle que sientes que no es segura y tomas precauciones, en nuestra vida digital tenemos que aprender a identificar posibles fraudes para no caer en ellos”, comentó Pablo García, BDM Cyber Latam de TIVIT.
1. La urgencia puede ser una señal de alerta. “Tu cuenta será bloqueada”, “tienes una transferencia pendiente” o “necesitamos validar tus datos ahora”. Los mensajes que buscan generar urgencia son uno de los recursos más utilizados para conseguir que una persona actúe sin detenerse a verificar.
Antes de hacer clic, conviene revisar quién envió el mensaje, qué dirección contiene el enlace y si realmente tiene sentido que esa empresa o persona esté solicitando determinada información. Ante la duda, es preferible ingresar directamente al sitio web o la aplicación oficial, en lugar de hacerlo desde el enlace recibido.
2. Una contraseña para todo puede convertirse en un problema. Utilizar la misma contraseña para el correo electrónico, las redes sociales y otros servicios puede parecer práctico, pero aumenta el impacto de una filtración. Si una contraseña queda expuesta en un servicio, los atacantes pueden intentar utilizarla en otras plataformas. Una de las formas más simples de reducir este riesgo es utilizar contraseñas diferentes, especialmente en las cuentas más importantes, y recurrir a un gestor de contraseñas para almacenarlas de manera segura. También es recomendable optar por claves largas y evitar combinaciones fáciles de adivinar, como nombres, fechas o información personal.
3. El segundo factor no es un trámite más. La autenticación multifactor añade una barrera de seguridad al combinar la contraseña con una segunda verificación, como un código en el teléfono. Activarla en el correo, las aplicaciones financieras y las redes sociales reduce el riesgo de accesos no autorizados. Los datos biométricos, como la huella digital o el reconocimiento facial, también refuerzan la protección.
4. Un código recibido por SMS o WhatsApp no se comparte. Los códigos de verificación son personales. Los estafadores pueden hacerse pasar por familiares, empleados o representantes de empresas para solicitarlos. Además, la inteligencia artificial permite imitar voces y facilitar intentos de suplantación. Ante pedidos inusuales de dinero, códigos o datos personales, verifica la identidad por otro medio y nunca compartas tus códigos de seguridad.
5. Los códigos QR tampoco son inocentes. Escanear un QR se volvió algo habitual para pagar, acceder a un menú o ingresar a un sitio web. Sin embargo, un código QR también puede dirigir a una página falsa. Antes de ingresar información personal, credenciales o datos bancarios, conviene comprobar a qué sitio conduce y si corresponde realmente al servicio que se pretende utilizar.
6. Actualizar también es protegerse. Las notificaciones de actualización suelen aparecer en el peor momento y es fácil postergarlas. Sin embargo, las actualizaciones de sistemas operativos y aplicaciones no solo incorporan nuevas funciones, sino que también pueden corregir vulnerabilidades de seguridad.
Mantener actualizado el teléfono, la computadora y las aplicaciones que se utilizan habitualmente es una de las medidas más simples para reducir riesgos.
7. Lo que está en el teléfono también necesita un respaldo. Fotos, documentos, contactos y otros archivos pueden perderse por un problema técnico, el robo del dispositivo o un ataque. Contar con una copia de seguridad permite recuperar esa información sin depender exclusivamente del dispositivo original. En el caso de archivos importantes, también puede ser conveniente mantener más de una copia y evitar que todas estén almacenadas en el mismo lugar.
La seguridad empieza antes del clic
En un contexto en el que las herramientas digitales forman parte de prácticamente todas las actividades cotidianas, la ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivo de especialistas o grandes empresas. “Desarrollar una cultura digital, informarse y consultar fuentes confiables, como los sitios oficiales de organismos públicos y organizaciones reconocidas, es el mejor camino para protegerse”, agrega García, de TIVIT.
T21
Área de notas de prensa del medio Tecnología 21, especializado en tecnología y negocios.
Damos prioridad al contenido exclusivo y anticipado.


