Empresas mexicanas deben anticipar riesgos cambiarios
La gestión del tipo de cambio pasa de ser observación a una función estratégica ante movimientos rápidos entre peso y dólar.
Redacción T21 / 09.09.2026 / 3:28 pm

La volatilidad del peso frente al dólar dejó de ser un fenómeno que las empresas pueden observar únicamente desde sus áreas financieras. Para aquellas que cobran, pagan o mantienen operaciones entre México y Estados Unidos, los movimientos del tipo de cambio pueden modificar costos, márgenes de utilidad y flujo de efectivo en cuestión de horas.
Durante 2026, el comportamiento del peso ha estado determinado principalmente por factores internacionales, entre ellos las expectativas sobre las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, la evolución de la inflación, las tensiones geopolíticas y la incertidumbre relacionada con la revisión del T-MEC. Aunque la moneda mexicana ha mantenido una posición relativamente sólida y registrado una apreciación cercana al 3%, el mercado continúa reaccionando con rapidez ante nuevos datos y cambios en las expectativas.
Para las empresas mexicanas con exposición al dólar, el reto no está únicamente en conocer hacia dónde podría moverse el tipo de cambio, sino en reducir la incertidumbre que esos movimientos generan sobre sus operaciones.
“La volatilidad impacta directamente la planeación financiera de las empresas. Un movimiento significativo en el tipo de cambio puede modificar el costo de importaciones, reducir márgenes de utilidad o afectar el valor de los ingresos provenientes del extranjero”, explicó Michel Domínguez Morales, CEO de Remzy.
El impacto adquiere mayor relevancia para las pymes y compañías que participan en operaciones transfronterizas. Alrededor del 83% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, por lo que una variación cambiaria puede repercutir directamente en la administración de pagos, cobranza y liquidez de las organizaciones.
Del tipo de cambio a la gestión del riesgo
Administrar las divisas comienza a formar parte de las decisiones estratégicas de las empresas. La recomendación no es intentar anticipar cada movimiento del mercado, sino establecer una metodología que permita reducir la exposición y tomar decisiones con mayor información.
“Nuestra recomendación es adoptar una estrategia integral de administración del riesgo cambiario. Esto incluye planear con anticipación los pagos internacionales, monitorear constantemente el comportamiento del mercado, diversificar los momentos de compra o venta de divisas y utilizar herramientas financieras que permitan optimizar el tipo de cambio disponible”, señaló Domínguez Morales.
La lógica es pasar de una administración reactiva a una planeación financiera que contemple distintos escenarios. Para una empresa que recibe dólares y tiene compromisos en pesos, por ejemplo, esperar a que el mercado presente condiciones favorables puede convertirse en una decisión relevante para preservar liquidez y márgenes. El contexto internacional hace que esta necesidad cobre mayor importancia. De acuerdo con Remzy, la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos y México, los datos de inflación, el mercado laboral estadounidense, el índice del dólar y acontecimientos geopolíticos o comerciales son algunos de los indicadores que pueden modificar las expectativas sobre el tipo de cambio.
Tecnología para tomar decisiones con mayor información
La digitalización también está modificando la manera en que las empresas administran sus operaciones internacionales. El acceso a cotizaciones en tiempo real, procesos de pago más ágiles y mayor transparencia sobre las conversiones de divisas permite que las áreas financieras tengan mayor visibilidad sobre sus movimientos.
“Las plataformas digitales brindan rapidez, transparencia y acceso a información en tiempo real”, afirmó el directivo. De acuerdo con Domínguez Morales, este tipo de herramientas puede contribuir a que las empresas consulten cotizaciones, ejecuten operaciones internacionales y tengan un mayor control sobre su tesorería.
Para las organizaciones que realizan transferencias de manera recurrente entre ambos países, esta capacidad adquiere particular relevancia. Más que concentrar todas las conversiones en un solo momento o reaccionar ante movimientos de corto plazo, la estrategia consiste en planear las necesidades de divisas, monitorear el mercado y establecer políticas internas para la ejecución de pagos.
“Una estrategia bien definida suele generar mejores resultados que reaccionar ante cada movimiento del mercado”, destacó Domínguez Morales.
Un segundo semestre marcado por la incertidumbre
La perspectiva para la segunda mitad de 2026 apunta a un mercado todavía sensible a la información económica y política. Remzy anticipa episodios de volatilidad moderada e intermitente, con las expectativas sobre las tasas de interés y los acontecimientos internacionales como algunos de los principales factores que podrían marcar la dirección del tipo de cambio. Ante este escenario, el desafío para las empresas no consiste en acertar el nivel exacto al que llegará el dólar, sino en contar con mecanismos que les permitan operar incluso cuando las condiciones cambien.
“Más que anticipar un nivel específico del tipo de cambio, creemos que los movimientos seguirán respondiendo a la información económica que se publique en los próximos meses, por lo que las empresas deberán mantenerse preparadas para escenarios cambiantes”, concluyó el directivo de Remzy.
T21
Área de notas de prensa del medio Tecnología 21, especializado en tecnología y negocios.
Damos prioridad al contenido exclusivo y anticipado.


