Empresas buscan convertir la IA en ventaja competitiva
La adopción de IA en empresas debe ir acompañada de objetivos claros, métricas y una capacidad para escalar para generar impacto real.
Redacción T21 / 16.09.2026 / 10:03 am

La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología reservada para proyectos experimentales y pasó a formar parte de las prioridades de inversión de las empresas. Sin embargo, la adopción no garantiza por sí misma una ventaja competitiva. De acuerdo con datos globales de McKinsey & Company, cerca del 92% de las organizaciones utiliza IA en alguna de sus funciones, pero solo el 8% ha conseguido llevar estas iniciativas a una escala capaz de generar un impacto económico real y sostenible.
“La conversación sobre inteligencia artificial debe pasar de cuántas soluciones tiene una empresa a qué resultados consigue con ellas. Una organización obtiene una ventaja competitiva cuando identifica procesos donde la IA puede generar un impacto concreto, establece indicadores para medirlo y cuenta con las condiciones tecnológicas y organizacionales para escalarlo”, afirma Juan Manuel Urrego, Regional Innovation Manager de Servinformación.
El primer paso para convertir a la IA en una ventaja competitiva dentro de una empresa es identificar casos de uso que directamente relacionados con los objetivos corporativos. La IA puede contribuir a optimizar costos y tiempos, pero también a mejorar la experiencia del cliente, anticipar comportamientos, apoyar decisiones, desarrollar nuevos servicios y generar oportunidades de crecimiento.
El segundo paso es medir el valor generado. Definir indicadores antes de implementar una solución permite establecer si una iniciativa genera resultados y si esta tiene potencial para escalar. También se pueden evaluar las variables de productividad, ingresos, costos, calidad, tiempos de respuesta y satisfacción del cliente.
El tercer paso corresponde a la capacidad de la organización para llevar estas soluciones a procesos reales. Esto implica revisar datos, infraestructura, seguridad, talento y gobierno de la IA, además de adaptar los flujos de trabajo cuando la tecnología modifica la forma en que las personas ejecutan sus funciones.
“Una prueba de concepto puede demostrar que una tecnología funciona, pero una estrategia de IA debe demostrar que genera valor para el negocio. El paso hacia una adopción de mayor escala requiere datos confiables, infraestructura, talento especializado, seguridad y una hoja de ruta que conecte cada iniciativa con una prioridad empresarial”, agrega Urrego.
Para Servinformación, la evolución de la inteligencia artificial plantea una oportunidad para que las empresas pasen de la experimentación a una adopción estratégica. La ventaja competitiva no está en utilizar IA por el hecho de utilizarla, sino en convertirla en una capacidad que genere resultados medibles, pueda escalar y responda a las prioridades de cada organización.
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